Néctar de amor
Riquísimo, realmente riquísimo el sabor del amor, sabe a ti, sabe a mí, sabe a los dos.
Lleva dulzura en la mirada, lleva ternura en la voz, todo él es verdadero amor.
No, no son palabras, no son promesas, no son sueños, ni ilusiones falsas; son hechos, es materia que emana de nosotros dos.
Es fortaleza que nos llena de vida, nos llena de gozo, nos llena de valentía. Es fortaleza que nos dice que el amor auténtico vive más allá del engreimiento, más allá de la cólera, más allá de las distracciones, más allá de todo lo malo y más cerca siempre de lo bueno, de aquél néctar que brotó de nosotros dos.
